Existen muchos tipos de abono orgánico y su forma de producción depende de la cultura y de los materiales disponibles para los agricultores.
Entre los más comunes queremos mencionar: Bocashi o abono de fermento.
Para elaborar 65 sacos de abonos orgánicos se necesita 20 sacos de gallinaza, 20 sacos de cascarilla de arroz, 20 sacos de tierra, seis sacos de carbón o cascarilla carbonizada, un saco de Bocashi hecho, un saco de concentrado o pulidura, un saco de cal, un galón de melaza, dos libras de levadura y agua o material vegetal verde.
Los ingredientes se colocan en capas alternas, dando la humedad adecuada entre ingrediente y se mezcla varias veces con la pala para dar uniformidad a la mezcla. Para saber si la humedad salió bien, se toma una porción con la mano y se exprime fuertemente la masa, se debe sentir el agua sin que salgan gotas de la mano. Si fuera necesario, se aplica más agua.
Luego se amontona de forma tal que no sobrepase los 50 centímetros de altura, ya que si está más alto la temperatura puede subir demasiado y el escape de amoníaco aumenta.
La temperatura de fermentación de abono es de aproximadamente 45 grados. En estas condiciones también se desarrollan unos hongos blancos que ayudan en la descomposición de los materiales. El proceso de fermentación evita que los ingredientes quemen las plantas a la hora de la aplicación.
El abono se mezcla todos los días para dar oxígeno a las bacterias que causan la fermentación. El abono debe hacerse bajo techo para evitar los rayos directos del sol y para que no haya exceso de humedad. Después de 10 días, la temperatura comienza a bajar, el Ph se neutraliza y a los 15 días el abono está listo para ser utilizado.