El nuevo presidente de El Salvador, Mauricio Funes, aseguró ayer que el cambio en el país "comienza ahora" y llamó a construir una nueva nación "sin odio ni resentimiento".
"El pueblo salvadoreño pidió un cambio y el cambio comienza ahora", afirmó Funes durante su discurso de investidura ante los Príncipes de Asturias, una decena de presidentes latinoamericanos y representantes de 72 países.
Funes acusó directamente a "la elite dirigente" que ha estado en el poder, "y no al pueblo salvadoreño", de las malas decisiones que han sumido al país en una situación crítica en el terreno económico.
"Nosotros no tenemos el derecho de equivocarnos, repito, nosotros no tenemos el derecho de equivocarnos", dijo Funes, quien hoy se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia de El Salvador, 17 años después de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil en el país (1980-1992).
UNIDAD NACIONAL
Funes reiteró el llamado a la unidad nacional que hizo "antes, durante y después de la campaña", para poder alcanzar una "nueva nación sin odio y sin resentimiento" y la unión en torno a un proyecto de desarrollo nacional que ponga en valor la producción y el trabajo.
El nuevo presidente, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en las elecciones del pasado 15 de marzo, apostó por un nuevo modelo que elimine las desigualdades, prometió luchar contra la corrupción y advirtió del acecho de las "oscuras acciones" del narcotráfico y el crimen organizado.
"Queremos la reconstrucción, social, la reconstrucción económica y la reconstrucción social de nuestra patria", subrayó Funes.
El presidente que pone fin a 20 años de gobiernos ininterrumpidos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) agregó que eso significa "reconstruir" y "reinventar" el país, para hacer un país guiado por un gobierno que se guiará por la "meritocracia".
Funes prometió en su discurso 100.000 puestos de trabajo en los próximos 18 meses, la puesta en marcha de un plan para el mejoramiento de 25.000 viviendas urbanas y soluciones en ese terreno en municipios en condiciones de pobreza severa.