Para nadie es un secreto que sumar esfuerzos en pro de una misma causa contribuye significativamente a alcanzar metas, que por separado, serían más difíciles, más costosas y hasta más demoradas, por lo que unirse por un bien común se está convirtiendo en una tendencia que viene calando principalmente en las pequeñas y medianas empresas de corte rural o agropecuario, bajo el nombre de "asociatividad".
La asociatividad se puede definir como la unión de voluntades, iniciativas y recursos por parte de un grupo de personas o empresas, alrededor de objetivos comunes. La ventaja primordial de la asociatividad -y a la vez su peculiaridad- es que permite a los participantes mantener su propia identidad e imagen empresarial/corporativa, al tiempo que trabajan en alianza para obtener mejores resultados, pero a la vez en un proceso que exige compromiso, persistencia y disciplina.
Una de las manifestaciones más comunes de la asociatividad son las redes, ya que está demostrado que los intercambios de experiencias, basados en reciprocidad y confianza, aceleran y mejoran el aprendizaje de la gente y los llevan a obtener conocimiento, con un sentido dinámico y práctico.
En las redes entre pequeñas y medianas empresas rurales de corte agropecuario, se puede hasta cierto punto reducir costos, incrementar la capacidad de producción, establecer canales propios de mercadeo y comercialización, fortalecer la capacidad de negociación, complementar recursos y potenciales, establecer marcas que identifiquen la producción de empresas asociadas, en fin, competir mejor.