En Panamá ocurren tragedias todos los años que "son anunciadas desde meses antes" y todo el mundo las conoce. Desde hace muchos años se ha publicado en los medios de comunicación, cantidad de artículos en contra de la mala costumbre de algunos panameños de botar la basura en los ríos.
También hemos luchado contra la destrucción de ríos por culpa de sustancias contaminadas que son arrojadas por empresas irresponsables.
Recuerdo mis campañas para que no contaminaran con residuos de cemento, arena y baldosas un río en La Chorrera.
Era tanto el daño ecológico que pescadores de cuerda y anzuelo encontraban peces con las branquias llenas de esa sustancia blancuzca, que no es adecuada para el consumo humano.
Cantidad de barriadas nuevas aprovechaban un río cercano para depositar las aguas negras, sin que las autoridades les preocupara este crimen contra la naturaleza.
Pensar que hace cincuenta años nos podíamos bañar en el río Juan Díaz, Río Abajo y en plena bahía de Panamá, es algo que muestra cómo los panameños irresponsables permitieron destruir nuestra naturaleza.
Cuando surgen inundaciones y daños como en la barriada Nueve de Enero, entonces se escuchan las voces de protestas de organismos del gobierno que pudieron evitar estas tragedias.
Hay que aceptar que los gobiernos han sido poco entusiastas en evitar la contaminación ambiental.
Esto no ocurre en otros países como Costa Rica. Allí un partido que defiende la naturaleza llamado "Garabito Ecológico" demandó al Estado hace cuatro años...¡y ganó!
La Corte tica ordenó a treinta y cuatro municipios del Valle Central que adoptaran acciones para eliminar de manera integral (total) los focos de contaminación de la cuenca del río Grande de Tárcoles.
Lo curioso de este anuncio es que una panameña radicada en Costa Rica ha sido promotora de esta acción. Ella es Sonia de Abrahams, pintora, decoradora y ecologista.
Debido al fallo de la Corte ha sido figura de primera plana en los medios de comunicación ticos.
Tenemos allí un ejemplo de lo que pueden hacer partidos políticos a favor de la naturaleza.
Es lamentable que eso no ocurra en Panamá. Aquí que yo sepa no hay partidos que tengan como bandera la lucha en defensa de la naturaleza.
Y en lugar de poner demandas legales contra la contaminación en tantos ríos panameños, se la pasan perdiendo el tiempo viendo quién "será la cabeza" de la oposición en las próximas elecciones.