Muchos hacen cosas sin consultarle a sus esposas o padres. En este renglón hay panameños a morir, pero ¿ha esperado conocer la voluntad de Dios para proceder?
Estimado lector, la mejor manera de conocer la voluntad de Dios es familiarizarse con la Biblia. Esto es así porque todo lo que necesitas saber sobre la voluntad divina está en la Biblia. Si llegas a conocer la Palabra de Dios y la comprendes, puedes conocer su voluntad (Sal 119.6, 7, 9, 105).
Otra forma de conocer la voluntad de Dios es por medio de la oración, momento en que entras en comunión con Él y descubres lo que le agrada. La Biblia dice: «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones» (Col 3.15). Esto significa que la paz de Dios es como un regulador, de manera que cuando violas la voluntad divina, su paz te abandona, experimentas una efervescencia interior, e inmediatamente descubres que estás haciendo algo contra su voluntad. Conocer la Palabra de Dios, y la paz que nace de una íntima relación con Él, es la mejor manera de saber cuál es su voluntad (Jn 15.4).
Sin embargo, también es verdad que Dios nos muestra su voluntad de muchas otras maneras. Lo hace por medio de consejeros consagrados (Pr 19.20; 20.18; 24.6). También podemos discernir la voluntad de Dios en parte por las circunstancias; por medio de la voz interior del Espíritu de Dios que nos habla; o a través de visiones o sueños (Is 1.1; Hch 2.17). El Señor nos revela su voluntad de varias maneras.
Lo importante es estar seguros de que hemos puesto nuestra vida en sus manos y estamos listos a hacer lo que nos pida. Si nos proponemos cumplir con su voluntad, sabremos cuáles son sus planes.
Por último, a la gente que no es capaz de discernir las directrices positivas de Dios, les recomiendo seguir el método «negativo» de orientación. Decir: «Padre, por encima de todo quiero hacer tu voluntad. Ayúdame a no salirme de tu plan y propósito para mi vida». Tal forma de entrega nos garantiza su guía (Pr 3.5, 6).