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El sueño es uno de los momentos en el que el hombre relaja mejor su cuerpo.  |
El sueño, sin duda alguna, juega un papel fundamental para la salud y el desarrollo de todo ser humano; pero muchos de sus aspectos continúan siendo un misterio, y más aún cuando se trata de los más pequeños.
Se sabe a ciencia cierta que al dormir el niño no sólo descansa, sino que también secreta la hormona del crecimiento.
"En el sueño se construye gran parte del cerebro y del desarrollo del cuerpo", subraya la especialista Laurence Pernoud en su reciente libro titulado Crío a mi Hijo.
"Un niño que duerme bien, crece bien de tamaño e internamente. Muchas veces, cuando su crecimiento se estanca, tiene que ver con que sus periodos de sueño son irregulares", agrega Patricia Ortiz, psicóloga y terapeuta infantil.
Por si fuera poco, el aprendizaje también se relaciona con el descanso.
"Posibilita la afectividad, los descubrimientos y las adquisiciones del día, por ello, después de una noche vendrá un buen día", señala Pernoud.
EL VIAJE
Todo ser humano al dormirse pasa por dos fases que se van alternando: el sueño profundo y el paradójico.
De acuerdo con estudios de la Fundación Canaria para la Salud, en cada etapa presenta actividades cerebrales muy diferentes e importantes para el desarrollo integral del bebé; conózcalas.
El sueño profundo: también denominado como etapa "mor", que significa sin movimiento ocular retiniano. Se caracteriza por la relajación muscular y suele predominar en la primera mitad de la noche.
El sueño paradójico: conocida como la etapa "mor", movimiento ocular retiniano, que se distingue por la agitada e intensa actividad cerebral que manifiesta. A diferencia del profundo, se presenta con más frecuencia en la segunda mitad del descanso.
Una mamá puede darse cuenta si su bebé se encuentra en esta fase si lo observa con detenimiento cuando duerme.
"Es cuando está muy agitado, cambia de posición, suspira con frecuencia, se mueven sus pupilas por debajo de sus párpados cerrados, sonríe y lloriquea", detalla Pernoud.
EL DESCANSO ES SU ALIMENTO
El sueño cumple diferentes papeles a lo largo del crecimiento del bebé.
Los más pequeños no sólo duermen más, sino que sus episodios "mor" serán más largos. A decir de Pernoud, el sueño paradójico representa el 100 por ciento para el feto, 50 por ciento para el recién nacido y el 33 por ciento para el niño de 3 años de edad, mientras que para el adulto sólo representa entre el 25 y el 15 por ciento de su descanso total.
La etapa "mor" es especialmente necesaria para el bebé porque, entre otras cosas, es cuando aparecen los sueños, mismos que son básicos para el aprendizaje y afectividad.
"Le sirven para elaborar cosas que, en los primeros años de su vida, no son capaces de entender, por ello soñar es una forma de aprender del mundo", explica Ortiz.
La fase paradójica está íntimamente ligada con el desarrollo del bebé y es tan importante como la alimentación, por eso aún si mamá y papá notan que el pequeño está agitado mientras duerme, no deben interrumpirlo.
"Despertarlos les impedirá volverse a dormir o regresar a la calma que necesitan y no se cumplirá toda la función de su sueño", asevera Pernaud en su libro. |