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Bases de la personalidad: haga de su vida el templo de Dios

Mons. Rómulo Emiliani
Existen normas o patrones que debemos tomar en nuestras vidas para hacer de ellas verdaderos templos de Dios. A estas reglas las llamaremos "Los pilares de la personalidad" y nos ayudarán a definir mejor nuestro propio ser. Estas son: - MUERA A LO MALO DEL PASADO: No ande por la vida arrastrando odios, temores, malos recuerdos y malas experiencias. Todas estas vivencias negativas harían de usted una personalidad negativa.
- CULTIVE LOS DONES QUE DIOS LE HA REGALADO: La creatividad, la simpatía, la inteligencia, etc. son dones que Dios nos regala para ayudarnos a pulir nuestra personalidad. Son adornos de la personalidad que cada uno debe cultivar por sus propios medios para elevar los valores innatos.
- SEA AUTÉNTICO: Nada más agradable que la autenticidad y la sencillez. No sea copia de nadie. Es importante quererse, respetarse y valorarse.
- VIVA CON OPTIMISMO: Aunque en ocasiones la vida se presente de manera inesperada, con cosas desagradables, la vida es una ¡Sea optimista! Viva cada día con amor y alegría. Nuestros padres desean lo mejor para nosotros, con mucha más razón lo quiere Dios que es nuestro Padre Celestial.
- CULTIVE LA FE Y LA ORACIÓN: Comprenda que todo cuanto tiene, todo cuanto es, todo cuanto le rodea y es bueno de Dios viene. Muestre su amor a Dios a través de la oración.
- EVITE LOS PREJUICIOS: No juzgue a los demás. Mire la belleza interior del alma. No haga juicios a priori.
- ALABE AL SEÑOR DIARIAMENTE: Alabe al Señor en su diario bregar. En cualquier parte puede hacerlo. Así amaremos más a nuestros hermanos y daremos testimonio de ser dignos hijos de Dios.
- CULTIVE LA BUENA SALUD: Su cuerpo es templo de Dios. Respételo. Haga todo lo posible por mantenerse en forma.
- CULTIVE EL ARTE DE LA COMUNICACIÓN: La buena comunicación es un arte y existen muchas formas de hacerlo. Cultive un diálogo sincero, profundo y ameno.
- SUPÉRESE CADA DÍA: Dios nos concede muchos dones para que volemos muy alto. Encomiende al Señor cada uno de sus propósitos, metas y ambiciones y verá su gloria. Ponga a toda su fe y amor en cada labor que emprenda.
Tener una gran personalidad implica mucho esfuerzo y una gran madurez. El dueño de una gran personalidad irradia de su interior un corazón lleno de amor, un alma limpia y pura, y mucha felicidad en lo que hace. Todos tenemos derecho a ser felices. Dios nos da ese derecho. Cultive su personalidad superándose al máximo y no se olvide, ¡CON DIOS USTED ES... INVENCIBLE !.
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