El párroco de la Iglesia de San Felipe de Portobelo, Antonio Onega, de 67 años, fue víctima de tres maleantes que en la madrugada ingresaron a la casa cural, pistola en mano, amarraron de pies y manos al sacerdote, lo golpearon con la cacha de un revólver y luego se llevaron B/.2, 000.