El asombro y sorpresa me invadió ayer temprano en la mañana cuando me enteré a través de una llamada telefónica que el campeón mundial súper pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) Vicente "El Loco" Mosquera sufrió un accidente del que salió ileso gracias a Dios.
Mucha preocupación causó, tras conocerse la noticia a través de la radio y la TV.
Como Periodista de prensa escrita, fui a consultar con su apoderado Rogelio Espiño al gimnasio, donde ayer debía entrenar Mosquera.
Espiño conversó con varios Periodistas que estábamos allí presentes y dijo que fue un leve incidente, pero que gracias a Dios "El Loco" estaba fuera de peligro.
De allí, me trasladé con los colegas de Día a Día y Panamá América hacia la casa de la madre del "Loco" Mosquera en Puerto Caimito, La Chorrera.
Allá llegamos y estaba el monarca mundial durmiendo, se levantó y nos atendió con muchas sonrisas, un poco apenando y según dijo él mismo, bien asustado.
Mosquera dio sus declaraciones, pero lo que más me preocupó de los hechos que sucedieron es que explicó que estuvo inconsciente unos minutos.
Tras un incidente como este, quedar inconsciente un rato es de preocuparse y ojalá su apoderado Rogelio Espiño tome las medidas pertinentes y lo lleve a una evaluación bien profesional.
El auto lo fui a ver al corral, allá por la Mitra de La Chorrera, bien adentro, y quedó bien destartalado, sobre todo la parte del conductor.
"El Loco" se fue contra una cuneta y de milagro lo pudo contar, como quedó el carro cualquiera hubiese sufrido más lesiones.
Ahora lo que hay que hacer es mirar hacia adelante y lo que vendrá, la próxima defensa ante Edwin Valero el 5 de agosto en esta capital.
"El Loco" debe estar concentrado en Punta Chame como lo hizo para pelear con José Pablo Estrella. Ese es el lugar indicado para que Mosquera esté tranquilo y alejado de la ciudad.
Su apoderado debe tomar en cuenta el rendimiento y la buena preparación que hace Mosquera cuando está en Punta Chame.
Alejado de toda distracción es en el mejor lugar donde se puede concentrar el campeón del mundo, fuera del alcance de la vida de la urbe capitalina.