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Es lamentable que las instituciones del Estado estén en manos de quienes con facilidad pasmosa gastan el dinero en cosas superfluas, que en nada benefician a la colectividad.
Se ha escuchado por ahí, que una institución ha establecido su mercado un vendedor de películas pornográficas, y este es el material que se ve en los "ratos libres".
Este es el patrón. Así se usa la plata para comprar carros, pagar oficinas, comprar papelería, alquilar oficinas, y demás. Con ese mismo rigor con el que se compran películas pornográficas para pasarlas en momentos de "distracción".
Como el dinero es el propio, se malgasta.
El tamaño del gobierno, con más de 150 mil empleados, representa al gigante inútil que está evitando la posibilidad de salir adelante como país en un nuevo milenio. Pero se mantiene así por política, y porque el dinero que se tira a la basura no es el propio. |