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TEMAS DE ACTUALIDAD
"La extremada rectitud es la mayor injusticia..."

Por Raymundo A. Moore W.
Colaborador
"Jované dice que no... que no podemos atender a ningún paciente con ficha vencida... lo siento... vaya a su centro de salud...". Así le gritaba, casi histérica, una doctora a una mujer, el pasado sábado 6 de mayo, quien, acompañada de su hijo que había sufrido la "puyada" de un clavo, buscaba atención médica (una inyección antitetánica, por lo menos), en el Cuarto de Urgencia de la Policlínica "Generoso Guardia", de la Caja de Seguro Social de Santa Librada. Apenada, pasando la vergüenza a que la expuso aquella "doctora", la humilde señora sólo repitió lo que más antes había explicado en "Prestaciones Médicas" de dicha policlínica, "... ya fui al centro pero allí tampoco me atendieron, porque dicen que hay que pagar, y yo no tengo plata... ¿qué hago?.. ¡mire cómo sufre mi hijo!, casi llorando, suplicó la mujer. La doctora, empecinada, extendió los brazos en forma de crucifijo, y volvió a gritar, ¡Vaya donde Jované, porque yo aquí no puedo hacer nada! El mencionado hijo, un menor de unos 8 años, saltando en un solo pie a causa del dolor, sólo tenía la mirada fija en la lejanía, abrigando la (inútil) esperanza de que, tal vez, en esta ocasión, la burocracia estatal haría una excepción, brindándole la curación a que fue él y su madre. ¿Salud igual para todos? ¿Gobierno para los pobres? ¿Atención médica sin discriminación económica? ¡Cuentos, puro cuentos y mentiras! Prof. Jované, Dr. Terán, ¿qué está pasando en sus respectivas dependencias? Con lo anterior queda claro que hay un sector de salud que les están serruchando el piso. ¿O será que sufren de masoquismo y quieren ver de vuelta por esos predios al verdugo que los puso a todos a marcar el paso, o sea el implacable ex director de la C.S.S., Licdo. Ricardo Martinelli, para quien era más importante atender (¡bien!) a la población asegurada, en vez de crear más burocracias? Yo quisiera decirle a esa doctora indolente, a esa que se negó a prestarle atención urgente al menor en cuestión, que así como algunos galenos se sienten con derecho a exigir del gobierno (este o cualquier otro) prerrogativas, es bueno que dicha doctora, y todos los que como ella sienten placer en despreciar y despotricarse contra gente humilde, recuerden aquel dicho que dice, "... Si no me das, tampoco me quites...". Porque si cuasi doctores como usted no dan salud, avergonzando a sus colegas, tampoco pueden -ni deben- esperar recibir beneficios que no se han ganado. O como lo apunta Rabelais, "...Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma."
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