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¿Crimen o satanismo?

Redacción
Crítica en Línea
Oristela Ocaris Batista Barba, de 18 años, fue asesinada el 8 de diciembre de 1995. Sus homicidas le propinaron 32 puñaladas e intentaron degollarla. En una cuneta de población santeña de El Ejido fue lanzado su cadáver, que no presentaba ninguna gota de sangre. Esa situación y posteriores declaraciones de los investigados dio margen a investigar que el asesinato se perpetró en medio de un rito satánico. Hoy estarán en el banquillo de los acusados Sandy Patrick Lucer Pardo (El Gringo Botello), su hermano Frank Lucer Pardo y Carmen Gisela Moreno Vega, novia del primero de los encausados. A lo largo de la investigación, los involucrados revelan detalles del crimen y luego se retractan, aduciendo supuestas presiones y ofertas del Ministerio Público. Carmen Moreno primero aseguró que los hermanos Lucer Pardo asesinaron a Oristela en la playa Los Guayaberos, le quitaron la ropa y luego le clavaron varias puñaladas y optaron por lavar el cadáver situación que podría explicar la falta de sangre en el a´rea en que luego lanzaron el cadáver. Sandy Lucer Pardo ofreció una versión espeluznante. Alegó que la joven Batista fue atada de manos y piernas a unas estacas de acero, en forma de crucifixión, en medio de un ritual satánico, que incluía círculos de velas. En la ceremonia involucró a un grupo de mujeres santeñas, que luego fueron sobreseidas definitivamente. El acusado luego se retracttó y alegó que había sido amenazado por la Fiscalía, con extraditarlo a EU, donde mantiene un proceso pendiente por homicidio.
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