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Ataque

Por: Milcíades Ortíz | Catedrático

Yo llevé cuatro o cinco heridos de balas al salón de al lado, me dijo el profesor Eliseo Echevez, el veinte de abril pasado. Habla en forma pausada. Con la mirada perdida a ratos en los recuerdos... El jubilado profesor de Filosofía me narraba su participación en el ataque a tiros contra el Instituto Nacional, el veintidós de mayo del año cincuenta y ocho.

Para mí esta ha sido la agresión más sangrienta realizada contra jóvenes de secundaria, en los últimos cien años de Panamá.

Yo también participé en la toma de Nido de Aguilas. Por tres noches estuve cuidando el Alma Mater para que el gobierno y la Policía no se lo tomaran.

Echevez vivía cerca del plantel. Y durante la semana que duró la toma iba a cada rato a defender su colegio.

"Los estudiantes estábamos divididos por sectores. No se permitía que se pasara de un lado a otro, recuerda.

El estuvo en el salón de química con más de diez compañeros haciendo bombas de gasolina y químicos. Así se defendería al glorioso Nido de Aguilas de la Policía.

Todo se había iniciado semanas antes. El movimiento estudiantil reclamaba al gobierno de Ernesto de la Guardia "más escuelas y menos cuarteles".

Desde esa época se notaba ya el poder de los militares en el país.

"Si el presidente Ernestito hubiera recibido a los estudiantes, tal vez eso no habría sucedido", dijo Echevez.

"Luego de las ocho de la mañana del veintidós se dio un ataque a tiros contra nosotros. Se disparaba con armas cortas y largas en forma nutrida. Eso duró todo el día. En la noche nos sacaron en cuatro buses hacia la Universidad", continúa su relato el ahora profesor de Periodismo (veinte años en ese cargo).

"Se disparaba contra los estudiantes acuartelados desde las calles cercanas. Lo hacían Policías uniformados", dijo.

Desde sitios elevados (Seguro Social) francotiradores con armas de guerra destrozaban las paredes del Instituto.

Los jóvenes, algunos casi niños, lanzaban las bombas de gasolina hacia la calle. Algunos fueron heridos al asomarse. Echevez también hizo esto, pero se cuidaba de no mirar para no ser herido.

"Algunos jóvenes tenían revólveres y disparaban hacia los atacantes", indicó Eliseo Echevez muy serio. Ni él ni yo nunca hemos sabido cómo llegaron algunas armas a nuestro colegio.

Hubo muertos y heridos. El gobierno de turno no quiso investigar a fondo el asunto, que se tornó político. Finalizó con el Pacto de la Colina, que limitaba el poder de los militares. ¿Por qué los estudiantes panameños de ahora no honran a estos compañeros que pagaron un alto precio por querer mejores días para Panamá?



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