"Gabriel y Carlos jugaban en cama, y no hubo quien vigilara sus alegres correrías. Era el día de San Juan. Cuando empezaba a declinar la tarde, Gabriel dijo a Carlos:
"-Mira, mamá duerme y ya hemos roto nuestros fusiles. Vamos a la ....
"Carlos, que era el mayor, tuvo algunos escrúpulos ligeros. Pero el delito no era tan ....
"-¡Vamos! -le dijo-. Llevaremos un para hacer barcos de papel y les cortaremos las alas a las moscas para que sirvan de marineros.
"Y Carlos y Gabriel salieron muy , y estaba el agua un poco baja. Gabriel no la alcanzaba con sus manos. Carlos, que era el mayor, le dijo:
"-Déjame a mí que soy más grande.
"Pero Carlos tampoco la alcanzaba. Trepó entonces sobre el pretil de piedra, levantando las plantas de la tierra, alargó el brazo e iba a tocar el agua y a dejar en ella el barco, cuando, perdiendo el equilibrio, cayó al tranquilo seno de las ondas.
"-¡Hermano! ¡Hermano!
"-¡Ven acá! ¡Ven acá! No quiero que te mueras. "Nadie oía. Los niños pedían socorro, estremeciendo el aire con sus gritos; no acudía pretil y alzó una mano. Gabriel la apretó con las manitas suyas....
"Gabriel a correr en dirección del caserío, tropezando, cayendo sobre las piedras que lo herían. ...cuando el cuerpo de Carlos se encontró, ya estaba frío, tan frío que la madre, al besarlo, quedó muerta."
Vale la pena notar que si en este cuento del escritor mexicano Manuel Gutiérrez Nájera, Gabriel hubiera podido salvar a su hermano Carlos, habría hecho algo parecido a lo que hizo Jesucristo, el hijo de Dios. Sólo que, para de veras asemejarse a lo que hizo Cristo, Gabriel hubiera tenido que dar la vida por Carlos.