Muchos cuestionamientos ha recibido la actitud de las autoridades del Gobierno saliente, de preferir efectuar un viaje a Taiwán y España, con el mero fin de cumplir compromisos diplomáticos, en medio de una severa crisis económica derivada por el alza del precio del petróleo.
No más basta observar la reseña de la prensa internacional que muestran la visita de la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, y su séquito, a la toma de posesión del mandatario chino Chen Shui-bian en Taipei, así como la participación en la recepción de gala de la boda del príncipe español Felipe de Borbón con la periodista Letizia Ortiz, en Madrid.
Paralelamente a esto, dentro de 48 horas los gremios del transporte a nivel nacional se avocarán a un paro de labores, ante la incapacidad del Gobierno por no resolver el encarecimiento del combustible.
La pregunta es: ¿porqué la Presidenta Moscoso no suspendió su viaje a las Antípodas y a tierras andaluzas para negociar con los buseros, con el fin de evitar la huelga?
La comunidad está en ascuas y no hay quien, entre ministros y encargados del tema del transporte, para lidiar con el caos que se formará el lunes, cuando el país quede paralizado y no haya forma de trasladar a miles de panameños a sus trabajos.
Mejor ejemplo lo ha dado el presidente hondureño Ricardo Maduro (de origen panameño, por cierto) quien estaba de viaje por Taiwán, pero decidió suspender su gira cuando supo de la muerte de 104 pandilleros en una masacre generada por un incendio en un penal.
Valía más la presencia del mandatario para apoyar a la comunidad afectada, que hacer una gira por solo cumplir compromisos. Allí se nota si un líder tiene amor por su gente y no rencor hacia sus conciudadanos.