|
Tal vez no se estila que un ciudadano común y corriente le dé la bienvenida a un diplomático acreditado en nuestro país, ya que este es un acto protocolar cuyo desarrollo se reserva exclusivamente para las autoridades del más alto nivel del Estado. Sin embargo, yo quiero darle mi personal bienvenida a la señora Linda Watt, quien hace ya algún tiempo, presentó sus credenciales como embajadora de los Estados Unidos de Norteamérica ante nuestro país. ¡Bienvenida, señora embajadora!
Ahora bien... como todavía no he visto que ningún otro representante del cuerpo diplomático asentado en Panamá, haya visitado -por invitación o por iniciativa propia- las áreas del Estado panameño -soberano e independiente- como la embajadora Watt lo está haciendo, con todo respeto le pregunto a esta diplomática (aunque no es menester que conteste):
-¿Es usted, además de embajadora, simultáneamente agregada cultural, comercial, social, empresarial, de educación, policial, marítima y otros muchos cargos? O sea que debemos entender que su cargo es "plenipotenciario", ¿o no?
Y ahora una pregunta para nuestra excelentísima señora presidenta: (que sí debe contestar): -¿Es correcto que a la embajadora Linda Watt se le otorgue tantas facilidades y prerrogativas, tan particulares y exclusivas, cuando al resto de los representantes del cuerpo diplomático, apenas si participan en estos actos meramente ceremoniales?.
Yo puedo entender aquello de las "buenas relaciones" que existe entre ambos gobiernos, pero, ¿está nuestro embajador en aquel país haciendo lo mismo allá que ésta acá? |