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Al menos cinco indígenas han muerto violentamente y más de 200 debieron abandonar sus parcelas del municipio colombiano de Tame, cerca de la frontera con Venezuela, ante los combates que sostienen los rebeldes de las FARC y los paramilitares de las AUC, denunció la Defensoría del Pueblo. "Desde el pasado 5 de mayo se ha registrado la muerte de cinco indígenas producto del fuego cruzado", señaló el organismo en un comunicado.
La Defensoría señaló que desde comienzos de este mes se registra el éxodo de decenas de aborígenes de las etnias Guahibos y Parreros -entre ellos muchos niños, ancianos y mujeres embarazadas- debido a la ferocidad de los enfrentamientos. "El número de desarraigados podría aumentar en razón de los enfrentamientos", advirtió la Defensoría.
Los indígenas desplazados se hallan alojados en templos católicos y otras edificaciones de Tame y la cercana localidad de Saravena, "en precarias condiciones higiénicas y de salubridad", según el organismo.
"Algunos niños presentan problemas gastrointestinales y dermatológicos", señaló la Defensoría, tras llamar al gobierno del presidente colombiano, Alvaro Uribe, a proteger los derechos de los aborígenes y a prestarles atención humanitaria. |