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Kirchner celebra su victoria en las elecciones.  |
El presidente electo de Argentina, Néstor Kirchner, aceptó que sin la ayuda del mandatario interino, Eduardo Duhalde, no superaba el 14% de los votos y nunca hubiese ganado la elección.
"No llegué montado en una ola de exitismo sino que lo que hice fue una arquitectura para construir un proyecto. Si me quedaba solo, iba a ser un candidato con el 12 ó el 14% como máximo", se sinceró en diálogo con la prensa.
Duhalde entronizó a Kirchner para hacer frente a su gran enemigo en el seno del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronismo), el ex presidente Carlos Menem (1989-99), que terminó primero en la primera vuelta con 24,45% de votos.
Kirchner, segundo el 27 de abril (22,24%), tenía una gran ventaja sobre su oponente para la segunda vuelta, según los sondeos, al concentrar el numeroso voto antimenemista en la sociedad argentina, pero Menem desistió de presentarse al balotaje.
"Si hoy (domingo) se estuviera votando, hubiéramos sacado el 70 y pico por ciento de los votos. Con esa actitud desestabilizante, lo único que hicieron (los menemistas) fue impedir que la gente llegue a las urnas, pero la voluntad de la gente estaba", aseguró.
Destacó luego que "hasta (el ultraderechista Jean-Marie) Le Pen se presentó en Francia (frente a Jacques Chirac, en el 2002). Esa actitud del menemismo de no presentarse a votar es un claro intento de desestabilización institucional", apuntó.
Acerca de si su gobierno podía ser blanco de presiones, dijo que las corporaciones financieras y económicas "tienen que hacer un esfuerzo para ser uno de los puntales" de la recuperación económica. "Bárbaro si se ponen a trabajar para construir un país, pero si se preocupan por las especulaciones financieras no están entendiendo la Argentina que viene", apuntó. |