Las redes del narcotráfico, tal como sucedió en el vecino país de Colombia, ha penetrado todos los estamentos de la sociedad panameña. Los carteles de la droga han corrompido a políticos, policías, banqueros, empresarios, abogados y hasta funcionarios del sistema judicial.
Ya no sólo se trata del maleante que vende drogas en los barrios populares, sino de comprar influencias o protección para facilitar las operaciones ilícitas.
Personas que usted nunca imaginó, son tentadas y caen ante la promesa de ganar dinero fácil. Los de mente débil y ambiciosos olvidan toda la enseñanza de moralidad que recibieron de sus padres y maestros y se rinden.
Se convierten en facilitadores del lavado de dinero o en mulas para el tráfico de narcóticos. Es una actividad del cual no hay salida. No se trata de realizar un trabajo y luego te retiras. Es un círculo vicioso, donde la deserción muchas veces se paga con la vida.
Hay un dicho popular, que asegura que el dinero fácil, se va fácil. En verdad es así. Se disfruta más el dinero, cuando se gana honestamente y con gran esfuerzo. El ingreso percibido de manera limpia, no genera ansiedades ni preocupaciones. Nunca habrá temor frente a una captura, porque andas por el camino del bien.
Ningún aprieto económico puede orillar a una persona a olvidar sus principios y caer en las redes de la droga. Si tienes algún apuro, busca ayuda, siempre habrá alguien dispuesta a brindar su mano amiga y desinteresada, para impedir que caigas en las redes del vicio.