Escandaloso es escuchar en las noticias de un padre que violaba a sus hijas. No cabe en la cabeza de nadie que estas cosas ocurran y definitivamente es por la ausencia de Dios en la vida de los seres humanos.
El violador es capturado luego de llegar a comportarte de forma evidente y hasta que las afectadas hablan, pero ¿qué pasa con las niñas de 2 ó 3 años que no saben qué es lo que ocurre en realidad?
Esas niñas sólo escuchan palabras bonitas del papá y le demuestran amor. La inocencia se hará presente en estas relaciones de papá e hija, pero siempre hay manera de detectar a esos desalmados que hacen cosas que no deben practicar.
Si usted nota que las partecitas de su niña están enrojecidas, ponga mucha atención porque podríamos estar al frente de una situación sexual. No necesariamente se convierte en delito al momento de la penetración. Esos padres desalmados comienzan siempre con caricias en sus partecitas y besitos inesperados, además de palabras como siempre estaremos juntos y nadie podrá separarnos nunca.
Afortunadamente los niños de 3 años tienden a desarrollar más su comunicación verbal y emiten oraciones con soltura a sus madres. Esto puede servir para obtener algún tipo de información.
Si usted es de aquellos que lo hace, por el amor de Dios, no lo haga. Pida fortaleza y arrepiéntase porque no es saludable que se dedique a esto.
Los hombres debemos amar a nuestras hijas con todo nuestro corazón. Ellas son joyas preciosas que debemos cuidar porque son un tesoro que Dios nos puso en nuestras manos para que lo cuidáramos.
El abuso sexual se castiga con las leyes terrenales y las leyes de Dios. Ante los ojos de los hombres, usted recibirá prisión, pero ante los ojos de Dios recibirá condenación eterna porque ha pecado.
Seamos mejores ciudadanos fortaleciendo nuestra conducta.