A muchos panameños impactó la noticia. Un menor de seis años fue sorprendido cuando en su mochila escolar tenía drogas. Algunos pensaron que el niño ha sido una inocente víctima de adultos inescrupulosos. Seguramente lo usaron como "mula" para transportar y ocultar la droga.
Es lógico que eso haya ocurrido, porque el niño tiene pocos años.
Pero como sociólogo debo advertir que hace años se nota en Panamá que existen niños que son verdaderos maleantes.
Y eso no es de ahora, dicho sea de paso. Hace más de veinte años conocí el caso de "Perlita". Este chiquillo de unos diez años, era el azote de establecimientos cercanos al Instituto Nacional.
Se metía por cualquier hueco y se llevaba objetos de valor. Y aunque usted no lo crea, la misma madre se dedicaba a vender lo robado.
Ella comentaba con sus vecinas que el hijo la "ayudaba" a vivir, pues en ese hogar no había un hombre responsable.
Con el paso de los años creció "Perlita". Y cuando la policía le dio unos tiros, entonces la que más reclamaba "justicia" era la madre cómplice.
Niños de nueve años de barrios pobres a veces caen en el vicio de aspirar "tiner" o gasolina.
OTROS A ESA TIERNA EDAD YA FUMAN. . . ! INCLUSO HIERBA!
No es de extrañar chiquillos que se emborrachen. . . para saber cómo es eso que ven hacer a muchos adultos.
Esto no sucede solamente en Panamá. En otros países también los adultos utilizan niños para cometer fechorías.
Desde robar carteras hasta abrir la puerta de un supermercado, se conocen casos de niños delincuentes.
Otros no llegan a los doce años y ya tienen mujeres y armas de fuego (sicarios "pamper" hay en Colombia. . . )
Claro que estos niños vienen de familias destruidas, que no existen, donde los adultos por lo general violan la ley todos los días.
El problema es serio. ¡Hay que poner todos los esfuerzos para evitar la delincuencia de los niños! Todas las instituciones deben participar en esta lucha. No sólo tratar de prevenir, sino también dar ayuda psicológica a los pequeños delincuentes. (¡Y usted debe estar alerta!)