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EDITORIAL
La familia
Sin muchos aspavientos pasó el Día Internacional de la Familia. Tal vez el entusiasmo de la celebración en nuestro país del certamen de Miss Universo opacó un poco lo otro. Sin embargo, el marco es propicio para hacer algunas reflexiones acerca del llamado "pilar de la sociedad" y específicamente de la sociedad panameña.
La vida en sociedad es una cadena que tiene su eslabón núcleo en la familia, y cuando éste está averiado, la reacción también se produce en cadena. Claro es que la familia alimenta la sociedad y la sociedad influye en el desarrollo de la familia. Panamá, lamentablemente, está presentado algunas manifestaciones de que "algo" anda mal y los análisis diagnostican un "virus" en ese núcleo social: la familia.
Cada vez se conoce de más hogares desintegrados, de mayores necesidades en la familia y de más problemas familiares. Es que lo uno afecta lo otro y viceversa. Las relaciones familiares parecieran que entraron en crisis. Tal vez sea por eso de los avances y desarrollo de la sociedad han hecho que se descuide un poco el calor del hogar. Eso por dar alguna excusa a la falta de comunicación que se da a veces entre padres e hijos, que por alguna razón, desconocen que precisamente los avances tecnológicos deberían ayudar a mantener un mayor contacto con los que quedan en casa cuando los jefes salen del hogar.
Pero, eso sería sólo una brusca en el verdadero torbellino de desajuste en la familia. Que decir de aquellos hogares donde los padres anteponen sus intereses personales y descuidan a esa semilla que supuestamente son los retoños de la patria. Ni qué hablar de los hogares donde un día se compartieron risas y amor, de pronto se convierten en tinglados donde se apartan a los hijos para resolver problemas personales.
Lastimosamente, los problemas que se viven dentro de una familia repercuten en el seno colectivo, ya que si de ese hogar sale un individuo resentido, obviamente será la sociedad la que reciba sus reclamos los cuales se manifestarán a través de múltiples salidas como la delincuencia, drogadicción, prostitución, corrupción y vagancia. Si en el hogar se dan los parámetros adecuados y se forman hijos con seguridad, de seguro Panamá caminará mejor de lo que lo está haciendo. Porque es innegable que en medio de tanta neblina, hay verdaderos troncos familiares que se preocupan por mantener esa chispa de fe en la humanidad y se preocupan por no sólo ser autoridad y jefe dentro de un hogar, sino que se esmeran en crear patrones de conducta y ser modelos para aquellos que en un momento dado los reemplazarán en el juego de la vida.
Pilares como esos se les debería imitar porque ellos son ejemplos de sentimientos y poder de decisión acertada, y con seguridad, están preparando agentes multiplicadores de buenos ejemplos, pero esos agentes, necesitan el apoyo de todos. Así como se hace fuerza para celebrar con regocijo un siglo de independencia y vida republicana, también se debe hacer unión para sacar a flote y mantener el rol de la familia dentro de esa sociedad que enorgullece a los panameños.
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PUNTO CRITICO |
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