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EDITORIAL
La familia
La familia representa el núcleo de toda sociedad y como tal, es el motor que impulsa la existencia de la misma. Pero hoy por hoy, ese pilar de la humanidad se enfrenta a un sinnúmero de desafíos tales como: el divorcio, la drogadicción, el alcoholismo, el suicidio y muchos más.
En los últimos años se ha cuestionado el rol de la familia ante los embates de degradación de valores que se deben desarrollar dentro del seno del hogar. Sin embargo, el núcleo social es un reflejo de las inyecciones cambiantes de la humanidad que se ha dado a través de los tiempos. Es así como la familia podría considerarse un ente sobreviviente, constituyéndose en la esencia indiscutible de la suprema creación.
La familia es el nido perfecto para cultivar los sentimientos de amor de los que tanto habló Jesús durante su paso por la Tierra; es también el vivero de los valores morales, éticos, sociales y cívicos y es ella a quien le atañe el papel de guardián social.
Pero como todo en la vida: si no se pule la plata ésta se opaca, y es por ello que urge hacerse un examen profundo de conciencia para ver hasta dónde el polvo de los tiempos ha empañado el tesoro heredado a la humanidad.
Los divorcios productos tal vez de una acelerada comunidad mundial atiborrada de patrones liberales de conducta, es uno de las principales ponzoñas que atentan contra la familia y es de los divorcios donde se empieza a tejer la telaraña social que lleva a la decadencia moral y humana como lo es la drogadicción, el alcoholismo y el suicidio.
Empero, también es bueno tener presente que no todo es malo y la familia sigue enarbolando su estandarte social y es prudente tener presente que pese a todos lo sinsabores a los que se enfrenta, continúa siendo el elemento de esperanza de un mundo mejor.
De allí que en Panamá hay troncos de familias ejemplares que sirven de espejos al resto de la sociedad. Y es necesario tener presente que lo bueno, su sacrificio cuesta.
Y ante una amenaza de desintegración familiar, no se deben bajar las armas y darse por vencido, pues han de ser cuestiones como las estaciones, que pasan y la mejor manera de combatir las tentaciones de desunión familiar, lo es el amor, el respeto, la comprensión y la comunicación, entre otras cualidades.
Los hijos sin los padres y éstos sin aquellos, no son nada, en cambio, juntos hacen la gran diferencia de un mundo cambiante.
Que en este Día Internacional de la Familia se reflexione sobre el sendero andado y al mismo tiempo se tracen metas para lograr una mejor comunicación familiar, base de todo progreso, porque sin familia, no hay existencia digna.
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PUNTO CRITICO |
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