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Decir sindicato en Panamá es pensar en huelgas. Esa es la imagen o percepción que tienen muchos panameños de las organizaciones de trabajadores. Y algo de razón tendrán, porque pareciera que los sindicatos sólo funcionan para exigir aumentos de sueldos y preparar huelgas.
Recuerdo que en los años setenta fui elegido con la mayor votación, como Secretario de Cultura de un sindicato de empleados de una empresa donde trabajaba como periodista.
A pesar de tener un cargo de "jefecito", los trabajadores me respaldaron porque confiaban en mi capacidad y honestidad. Traté de convencer a directivos y sindicalistas, que un Sindicato no es para armar líos.
Encontré recelo en ambas partes, aunque al final los trabajadores comprendieron mi posición. Mediante murales busqué elevar el nivel cultural de los trabajadores, para lo que también usé volantes y boletines.
Luego tuve que irme a otro empleo y terminó mi experiencia sindical.
Los años han confirmado mis temores. Los sindicatos panameños no han podido quitarse la imagen (percepción) de ser organismos para la lucha, enemigos de los patrones. Por eso se les obstaculiza su labor a veces, o se ve a sus dirigentes con temor.
Un sindicato debe buscar el bienestar de sus trabajadores, y eso se logra también manteniendo buenas relaciones con los empresarios. Después de todo son una mancuerna; empleados y patrones no pueden funcionar cada uno por su parte, y menos siendo enemigos.
Ya es tiempo que el movimiento obrero se quite la mancha que los ensució durante la dictadura. Muchos de ellos fueron usados como instrumento de presión a favor de los militares.
Todavía hay dirigentes obreros que añoran los privilegios y cuota de poder que tenían durante la dictadura. Sin embargo, se olvidan que con esto destruían la independencia que debe haber en el movimiento sindical. Ahora en Democracia hay que hacer una "reingeniería" sindical.
Las organizaciones de trabajadores deben ser instrumentos de mejoramiento y superación, y no sólo organizadores de huelgas. En reciente tesis sobre la prensa obrera de los últimos años, se señaló en la Universidad que no hay buena comunicación entre los obreros y sus dirigentes. Tal vez esto sea la causa que algunos de ellos llegan a "enquistarse" en las direcciones. Sólo así se explicaría reelegir varias veces a dirigentes, como si no existieran otras personas capaces de manejar los asuntos de ese sindicato.
Y lo que es peor, también serviría esto para explicar que sigan dirigiendo sindicatos personas que han provocado conflictos (huelgas), que provocaron luego despidos de trabajadores.
Luchar por mejorar la educación de los trabajadores, las condiciones de trabajo, sus viviendas, economía, cultura, etc., son también tareas que deben realizar los sindicatos. |