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Esta es una obra que enseña a muchas personas a que sepan valorar a quien tienen al lado, y aprender que todo en la vida no es dar órdenes, ni humillar a los demás.  |
Se ha escuchado que la indiferencia consigue lo que no hace el cariño, y que del odio al amor sólo hay un paso, ¿será cierto?. Pues esa respuesta la pueden dar los que han pasado por historias en las que se ha dado esta situación.
"Mi bella dama" es una obra en la que se combina el dominio de un hombre (Henry Higgins), sobre una bella y dulce muchacha al estilo campesino y mal hablada (Eliza Doolittle). Todo transcurre cuando este arrogante señor llega al pueblo donde vive la muchacha, la cual se dedicaba a vender flores para ganarse la vida. Ella era muy feliz a pesar de la pobreza que la rodeaba, pues ellos no pensaban en el lujo o el dinero.
De pronto aparece este señor con voz de mando, se encuentra con el señor Col. Pickering otro refinado señor, ambos observan a la joven y piensan que a esa simple y sucia florista la pueden convertir en una "bella dama".
Pickering e Higgins ponen como plazo seis meses para lograr su objetivo. Pasa el tiempo, con mucho esfuerzo y horas de desvelo, Eliza logra convertirse, con la ayuda de Henry Higgings, en una hermosa y bella dama que roba las miradas de muchos hombres, incluso la de un príncipe. Terminados todos los actos de protocolo por los que debía pasar, llega un momento en que la joven queda perdida, sin saber qué hacer. Se va de la casa de Higgins, donde fue educada, pero ambos se extrañan, y al final es obvio que quedarían juntos.
El público disfrutó de cada escena, ya que se daba el canto al estilo opera, y sobre todo de la seguridad y la firmeza que reflejaba cada actor en cada una de las escenas. Estaobra teatral dirigida por Bruce Quinn consta de dos actos, de nueve escenas cada uno. El escenario rodante utilizado durante el desarrollo de la obra atrajo la atención de muchos espectadores. Esta es una obra que enseña a muchas personas a que sepan valorar a quien tienen al lado, y aprender que todo en la vida no es dar órdenes, ni humillar a los demás. |