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EDITORIAL
Ola de suicidios
En los últimos meses los medios han reportado un incremento en los casos de suicidios, que parecieran una enfermedad contagiosa entre los hombres de todas las edades, que buscan solucionar sus problemas de depresión.
Este fin de semana, en un término de 24 horas se reportó la muerte de tres sujetos que optaron por ahorcarse, lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué sucede con los pilares de nuestras familias?. Será que las familias han perdido los sólidos valores y el amor por la vida que es el mayor regalo de Dios a la humanidad.
La Iglesia Católica, a través de sus pastores, ha indicado que este es un acto abominable y que preocupa a todos, pues pareciera que una nueva generación de hombres débiles y sufridos se levantan, ya que al menor problema lo resuelven quitándose la vida.
En uno de los casos más reciente, la víctima dejó una nota pidiéndole disculpas a su mujer por la decisión tomada, mientras que otro anunció que se mataría para terminar con los sufrimientos de su pareja.
Pero muy por el contrario, es ahora cuando los verdaderos problemas empiezan para la familia del suicida, ya que se dejan hijos sin el sustento y la guía de un padre. Mientras las víctimas dejan la existencia, los conflictos aumentan para quienes valientemente optan por seguir luchando con sus problemas y decepciones.
La salida fácil del suicidio, crea mayores problemas a la familia que sobrevive y genera traumas que jamás podrán superar los hijos de cualquier suicida. La Iglesia se ha pronunciado en reiteradas ocasiones sobre el tema y La Biblia revela que el único que da y quita la vida es El Señor, quien nos ha dado facultades para superar adversidades.
Es hora que hagamos un alto en la vida y reflexionemos qué queremos para nuestras familias. Los hombres y mujeres deprimidos deben hacer los mejores esfuerzos para solventar las dificultades, la vida con todos sus problemas es bella y mientras estemos vivos siempre existirá la esperanza de un mejor mañana.
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PUNTO CRITICO |
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