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La misma música de siempre. El volumen, ni se diga. Así disfrutan los chicos que están en la onda. Ellos dicen que así se conquista a una 'guial', pero lo que no saben es que se están haciendo un verdadero daño, que es irreversible, a sus oídos y a los oídos de sus vecinos que intentan descansar.
Hay momento para todo. Las fiestas, las reuniones, la vaciladera y la música. En ninguna parte de este planeta se concibe la idea de que la bulla dura 24 horas durante los 365 días del año.
¿Está usted de acuerdo? Creo que todos estaríamos de acuerdo con esta premisa, pero le advertimos que existen jóvenes que esperan que sus padres salgan de la puerta de sus casas para dirigirse a sus trabajos para empezar con el escándalo. Por el gusto es llamar a la Policía. Ellos dicen que eso no les compete. Cuando ocurren estas cosas los ciudadanos se preguntan a quién recurrir. Parece que no hay una institución donde quejarse.
En vista de eso, hay quienes se vuelven locos aplicando el mismo escándalo al oído de agresor. Esta no es la mejor fórmula. Quizás se empeore la cosa o tal vez acabe en una Corregiduría porque la justicia de los puños podría prevalecer. Si queremos ser mejores panameños tenga en cuenta que el vecino quiere vivir en paz. |