|
EDITORIAL
Los ángeles blancos
De todas las profesiones, la labor de las enfermeras, debería ser la más admirada porque la mueve la fibra humana más cálida: el amor al prójimo.
Todo el dinero del mundo no puede pagar la abnegación de una enfermera que deja el calor de su hogar en las noches, los días y sin horario de escritorio para ir a dar su ternura a un enfermo desconocido que requiere de cuidados.
Esas son las enfermeras de Panamá y el mundo. Donde está el dolor, allí están ellas. En las guerras, en los desastres, en la necesidad, en el llanto, no distinguen raza, credo ni posición social. Es que su vocación irrevocable es la humanidad.
Desde hace más de un siglo, la enfermería profesional se ha convertido en una actividad fundamental para los equipos de la salud en todo el mundo, demandándoles una gran flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios que exigen la ciencia y la tecnología, lo que ha llevado a las llamadas "ángeles blancos" a adecuarse a las nuevas exigencias laborales en forma dinámica para dar respuesta a las necesidades emergentes.
Actualmente las enfermeras tienen que especializarse para desarrollar destrezas específicas en la atención de los diversos grupos que componen la sociedad.
Pero en ese mar de adaptaciones y cambios sociales que acompañan al mundo, el papel de la enfermera sigue intacto en su esencia.
No hay días feriados ni especiales, grandes salarios ni buenas condiciones de trabajo, pero los profesionales de la enfermería tienen como misión entregar paciencia, amor y solidaridad a los enfermos.
Y aún hoy, envueltas en las dolencias de miles de pacientes y cargando con los problemas propios de la vida, se preparan para celebrar el Día Internacional de las Enfermeras, preparándose para elevar su profesionalismo y seguir dando consuelo al moribundo.
Es que la enfermera no es la que lleva un título sino la que actúa como una madre que cuida con ahínco a sus retoños, desde que nacen le prodigan cuidados, apoyo, orientación, atenciones que sigue dando hasta el último día de su vida.
La primera enfermera fue Florence Nightingale de Inglaterra, quien se dedicó al cuidado de enfermos, a consecuencia de grandes epidemias como el cólera durante la guerra de Crimea en la península de Ucrania a finales del siglo XVIII.
Hoy por hoy, un alto porcentaje de mujeres ejercen la profesión y ello lleva al ciudadano común a hacer un alto y reflexionar sobre los valores humanos que deben tener cuando deciden divorciarse del salario y atender a sus pacientes.
|
PUNTO CRITICO |
 |
|