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Las noticias que han sido publicadas referentes a las armas supuestamente compradas en Nicaragua por la Policía Nacional panameña y que fueron a parar a manos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo de paramilitares de derecha que lucha contra las guerrillas izquierdistas, apuntan a que ha sido una operación realizada por agentes de la MOSSAD (organismo de inteligencia israelí).
Sin lugar a dudas, se trata de agentes israelíes bajo la cobertura de "empresarios" funcionando, unos desde Guatemala, y otros, desde Panamá. Definitivamente, el objetivo de la operación era trasladar armas de la Policía y del Ejército de Nicaragua, para los paramilitares colombianos, quienes tienen una vieja vinculación con la MOSSAD, ya que fueron inicialmente, agentes de la MOSSAD quienes liderados por el ex-oficial del Ejército israelí, Jair Klein, quienes entrenaron a los "para" colombianos, para realizar las acciones que han venido ejecutando en los últimos años en Colombia contra la población civil.
Los narcotraficantes (Rodríguez Gacha junto con Pablo Escobar) fueron quienes fundaron las AUC y financiaron los entrenamientos ejecutados desde un principio por la MOSSAD.. Por supuesto que los organismos de inteligencia de EE.UU. debieron saber de esta operación, pues nada se mueve por el Caribe sin que ellos lo sepan.
Un hecho que está bien claro en este "affaire" es que la transacción se hizo en base a un documento que no tiene ninguna sustentación. Ninguna de las autoridades nicaragüenses que se involucraron en el hecho (la Contraloría, el presidente Arnoldo Alemán, algunos miembros de la Policía, el Ministro de Hacienda, etc.) se tomó la molestia de averiguar la autenticidad de tal documento, ni ver si estaba sellado con los sellos auténticos de la Policía Nacional panameña, ni constataron si la firma del Jefe de la Policía panameña estaba allí estampada, ni autenticaron tal firma a través del Consulado y la Cancillería. Es una "supuesta" lijereza que permitió justificar la operación que estaban realizando las autoridades nicaragüenses. Por otro lado, es muy extraño que una mercancía (24 contenedores) pueda entrar por un puerto legalmente establecido en Colombia (puerto de Turbo), ubicado en el Golfo de Urabá, zona que está controlada por los "para" con apoyo del Ejército, que desplazaron de allí a las guerrillas.
El puerto de Turbo, por donde entraron las armas en cuestión, está ubicado en una zona controlada por los paramilitares de las AUC. Es de extrañar que en este notorio puerto no haya ningún tipo de control por parte de las autoridades colombianas. Nadie verificó en este importante puerto la mercancía que entró y que no se trató de un lotecito de armas sino que estamos hablando de ¡unos 24 contenedores repletos de armas y municiones. Hubo un segundo embarque, pero dado el escándalo, la divulgación de los hechos se ha suspendido. Sin embargo, se deja entrever que hay complicidad por parte de las autoridades colombianas, las cuales no han controlado el ingreso de esas armas a territorio de Colombia, y más específicamente, a manos de los paramilitares.
Todo señala que ha sido una operación muy bien montada y dudamos que esta se pueda haber dado sin el conocimiento de los organismos de inteligencia de EE.UU., como la CIA y el FBI, con la complicidad de los gobiernos de Panamá, Nicaragua y Colombia, con el visto bueno de EE.UU. |