El tema de los policías involucrados en actos de corrupción, parece ser algo recurrente. El alto mando de la institución debe hacer algo urgente, porque se corre el riesgo que se pierda el respeto y la confianza de la ciudadanía.
Ya algunos malos policías utilizan su uniforme y hasta los patrullas para cometer sus fechorías. ¿Qué está sucediendo? Quizás sea parte de la corrupción que campea en todos los estratos de la sociedad panameña o tal vez alguna falta de inspección de los jefes sobre sus subalternos.
Dentro de todo lo malo, al menos existe una divulgación de lo que sucede.
No se hace como el pasado, que la basura se escondía bajo la alfombra, pero aún así hay que hacer algo urgente.
Uno de los primeros pasos es mejorar los procedimientos de selección del personal. En Panamá hay muchos jóvenes honestos que pueden ejercer una encomiable labor en la Policía Nacional y la institución debe reclutar a ese tipo de personas.
Al mismo tiempo, las oficinas de Asuntos Internos deben ser reforzadas y que al momento del castigo por una falta se aplique igual tanto para el oficial como con el hombre de tropa.
Los recientes hechos demuestran que se debe hacer algo rápido en la Policía Nacional, para que no se repitan esos hechos que dañan la imagen la institución y por tanto bajan la moral del personal honesta que labora en ese cuerpo de la seguridad pública.
La tarea no es sencilla, porque el germen de la corrupción impera en todas partes, pero hay dar la batalla y evitar que los uniformados se desvíen del buen camino.