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EDITORIAL
Emplazamiento
El ministro de Gobierno y Justicia ha sido emplazado para que declare qué embajada o misión diplomática extranjera es la que ha estado instigando para que haya disturbios como los que protagonizaron estudiantes durante la pasada semana. Esa acusación incompleta nos parece una cortina de humo para distraer la atención de las verdaderas causas que motivaron los enfrentamientos entre estudiantes y la Fuerza Pública.
El alza del pasaje a 0.25 centésimos de balboas definitivamente que iba a traer reacciones en contra y que los altos personeros del Ejecutivo en su momento no supieron explicar y sin ningún poder de convicción cayeron en contradicciones, ya que la Mandataria dijo que los propietarios de buses primero tenían que reparar las unidades rodantes, mientras que el ministro de Gobierno y Justicia dijo hacerse responsable de la medida de sancionar a los culpables de los desórdenes. En tal sentido, 129 ciudadanos fueron detenidos en los diferentes retenes de policía.
Con los citados actos vandálicos es evidente que se deteriora más la economía y ahuyentan a los potenciales inversionistas. La escalada de desórdenes no le conviene a ningún país y la semana pasada se multiplicaron estos hechos mostrando un ángulo desfavorable a la imagen de Panamá que vio minimizarse el anuncio de una zona franca en Barú, por los desórdenes que ocurrían en la capital y San Miguelito. Aparte de ello, en Cuba hubo manifestaciones en contra de Panamá por negar la extradición del procesado Posada Carriles.
El clima de inestabilidad es crítico aunque en las altas esferas gubernamentales no lo adviertan. A todo esto, el malestar y pesimismo cunde entre los jubilados y pensionados al anunciárseles tres engorrosos pasos que hay que seguir para lograr un aumento de su salario. También las recientes inundaciones en Bocas del Toro y que han afectado la población Ngobe Buble del área, han creado la desesperanza porque no llega la ayuda requerida para estos damnificados de la etnia indígena.
Teniendo problemas prioritarios como el del aumento del pasaje en el transporte colectivo, los afectados por las inundaciones en Bocas del Toro, así como la suspensión de clases en Panamá Centro y San Miguelito, nos parece irresponsable acusar, sin precisar cuál, a una embajada extranjera. Eso mismo ocurrió con los "pinchazos" a los teléfonos, el helicóptero-submarino, las visas a los marinos de Filipinas y, como siempre, todo quedó en nada.
El país está en un atolladero y tendrá que salir del mismo porque en caso contrario, se hundirá en el cieno del desprestigio y la incredulidad. Están abusando de la mansedumbre de este pueblo que poco a poco se está cansando de que los que gobiernan jueguen con candela. Este desafío es peligroso, porque sabemos cómo empiezan los conflictos pero nunca cómo terminan.
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PUNTO CRITICO |
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