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La muerte llama a la puerta de varias familias en Veracruz.
¿La razón? El virus del SIDA vive en los cuerpos de varios de sus habitantes, algunos de los cuales se han resignado, otros sopesan la noticia y unos pocos esperan un milagro, según constató “Crítica Libre”.
Registradas en el Centro de Salud del lugar hay quince personas, cuyas edades oscilan entre los 20 y 44 años. No obstante, los médicos aseguran que la cifra de enfermos es mucho mayor, pero no se reportan, o reciben tratamiento fuera del corregimiento.
La información corre como pólvora en camino abierto y casi todo el pueblo identifica a los “condenados” al sepulcro; sin embargo, “todavía los muchachos no aprenden. Siguen haciendo de las suyas, chupan, toman drogas y se prostituyen”, dijo un familiar de uno de los enfermos.
La promiscuidad sexual, según las autoridades, no se puede controlar porque “eso se hace bajo cuerda”, en clara referencia a la prostitución clandestina que tiene lugar “en un rancho de la playa Vena’o” donde se congregan cientos de jóvenes del lugar, sobre todo varones.
De acuerdo a informes médicos, la mayoría de los casos conocidos en el lugar se han dado por contacto sexual.
Ya el SIDA no llega a la casa del vecino, sino a la puerta de cada uno. |