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Si el interminable listado de personas que aparecen firmando el acuerdo entre transportistas y gobierno fuera motivo de garantía para el cumplimiento de tantas cláusulas emitidas en el mismo, los usuarios del servicio de transporte colectivo podrían estar tranquilos; sin embargo, es bien sabido que en Panamá la gente se muda de los puestos públicos como cambiarse de camisa.
De manera que lo único que quedó acordado y se cumplió exactamente a partir del 3 de mayo, Día de la Cruz, fue el aumento del pasaje de 15 a 25 centésimos, así que, de ahora en adelante, quien no tenga un peso en el bolsillo que no se le ocurra salir de su casa, o regresa caminando.
De los 20 puntos del acuerdo, muchos de ellos delatan la anarquía y el desorden de esta actividad comercial. Basta ver el punto 2 que dice actualizar los certificados de operación de acuerdo a la ruta a la que pertenecen, a fin de que un autobús no presta el servicio en una ruta diferente a la que le ha sido asignada.
Si usted observa el estado en que se encuentran la mayoría de las unidades rodantes, constituye un engaño de partida, comprometerse a reparar, en un plazo de un mes los vehículos que están en malas condiciones mecánicas y de chapistería.
Con frecuencia se ven en las calles y avenidas unidades rodantes importadas, de color amarillo, portando el letrero en la parte trasera "school".
A propósito de contratar pólizas de seguro que cubran daños a terceros habría que conversar con los miles de sufridos conductores que ven a diario abollados sus automóviles a causa de los diablos rojos, y de los que no son rojos, y escucharles la odisea en que se convierte cobrar por un choque.
Todas esas son historias viejas, me comentaba un pasajero, pues la orden de retirar del servicio activo a las unidades que no reúnen las condiciones mecánicas, está contemplada en una ley de 1999, y nunca se ha cumplido. |