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“Nadie querrá ser sacerdote en una institución con semejantes vacíos, y ninguna madre ofrecerá su hijo a Dios, en una iglesia que se aleja de su verdadera misión”, señaló Julián, quien se identificó con la cédula 2-111-862.  |
Una marcada crisis en la formación de valores morales y de las virtudes de la sociedad, así como una deficiente unión y educación familiar, y muchos otros problemas que aquejan a la sociedad panameña, son las causas de la crisis actual en la iglesia católica, que se está quedando sin sacerdotes.
Una nota recibida en esta redacción, firmada por un tal Padre Julián, fue la primera reacción a la publicación del 15 de abril de Crítica Libre, donde se alertó sobre la falta de curas.
Padre Julián difiere en las razones que algunos sacerdotes dieron como causas de la escasez de sacerdotes en la Iglesia, ya que considera que uno de los motivos fundamentales es la falta de amor entre los curas actuales, y los anacrónicos programas pastorales.
Señala, que entre los católicos hay sacerdotes privilegiados y otros excluidos, y eso está perjudicando las vocaciones.
Agregó: “hoy le hemos hecho más daño al sacerdocio quienes juzgamos a los otros curas, que hemos dirigido la institución con nuestros criterios personales; quienes nos hemos creído seres superiores a todos los demás; los que vivimos llenos de comodidades innecesarias, y aquellos sacerdotes que por alguna razón han faltado al voto del celibato”.
“Nadie querrá ser sacerdote en una institución con semejantes vacíos, y ninguna madre ofrecerá su hijo a Dios, en una iglesia que se aleja de su verdadera misión”, señaló Julián, quien se identificó con la cédula 2-111-862.
Por otro lado, no se hizo esperar la publicación de ayer del Panorama Católico, con una entrevista a Monseñor Flavio Calle Zapata, Obispo de la Diócesis de Sonsón en Río Negro (Colombia), quien cree que la falta de vocaciones sacerdotales es producto de la crisis de las familias cristianas.
Calle destacó: “cuando hay familias cristianas, allí florecen vocaciones para todo lo noble, para la vida sacerdotal, religiosa, incluso para la vida civil, política y económica bien entendida”.
Para Calle Zapata la base de la sociedad es la familia y por ende “si hay crisis de la familias, entonces habrá crisis en las vocaciones”; y reconoció que la familia de la época está muy golpeada y muy herida.
Al ser cuestionado sobre la crisis de vocación del sacerdote en el desempeño de su ministerio, dijo: “el sacerdote es muy atacado hoy día, las tentaciones lo acometen, el mundo con sus atractivos y la cultura muy sin Dios y sin moral, además de los medios de comunicación, inciden mucho en el sacerdote”.
Por su parte, monseñor José Dimas Cedeño, Arzobispo de Panamá, en la misma edición de Panorama Católico, exhortó a los sacerdotes a crear un frente común, a fin de crear conciencia sobre la existencia de un seminario, y recordó que la responsabilidad primaria del clero es ser los primeros y principales promotores vocacionales.
De igual forma propuso la iniciativa de que en las parroquias los fieles organicen grupos para orar por la vocaciones, que se interesen por el seminario y que ayuden a que los jóvenes se interesen por ser curas. |