Rob Cohen dirigió a Vin Diesel en el éxito de taquilla XXX, una mala película de acción que atrapó a la audiencia por ser audaz, intensa y genuinamente divertida. Ahora, Lee Tamahori (director de Otro día para morir) toma las riendas de la segunda parte y recluta al rapero/actor Ice Cube trayendo de vuelta a Samuel L. Jackson en el rol de Augustus Gibbons, el miembro de la Agencia de Seguridad Nacional que se encarga de reclutar a esta generación de espías.
Esta segunda parte tiene excelentes secuencias de acción, muy buenas intenciones por parte de su protagonista pero le falta lo esencial: una historia increíble que contar que tenga alguna pizca de originalidad e inteligencia. A quienes adoramos el cine chatarra descerebrado, nos afecta que piensen que el espectador es un morón. Con la secuela de XXX logran su cometido, aunque con muy buena técnica. Calificación: 2, Ice Cube no es Vin Diesel, pero afortunadamente no intenta serlo.