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El niño Irving Joel Abrego Barría, de 5 años, quien fue encontrado muerto el viernes dentro de un auto abandonado, "no presentaba traumas ni laceraciones o golpes", que puedan indicar que fue asesinado.
Esas conclusiones figuran en el informe preliminar elaborado por los forenses, reveló el subjefe de la División de Homicidios de la Policía Técnica Judicial, Rubén Feillevoy.
De acuerdo con el detective, a la hora del levantamiento del cuerpo del menor se hicieron todas las diligencias como si se tratara de un homicidio, porque como "investigadores no podemos descartar nada".
Irving sufría de asma. Según el detective, el tiempo que permaneció el niño encerrado dentro del vehículo -más de 24 horas- pudo acelerar el proceso de descomposición.
Las versiones de Feillevoy no son compartidas por algunos residentes de la comunidad de Los Caminos de Omar, quienes alegan que el menor presentaba golpes y hasta una cortada en el cuello.
Feillevoy dijo que él no quería hacer ningún adelanto, hasta después que los médicos del Instituto de Medicatura Forense le practiquen la necropsia, que se le hará mañana.
La familia del menor sólo tenía un mes de haberse mudado de la barriada Arnulfo Arias Madrid, ubicada también en Pacora, hacia un cuarto de alquiler en la comunidad Los Caminos de Omar.
Irving desapareció el jueves a las 11:00 a.m. cuando se dirigía de su hogar a la casa de su abuela, que vive cerca del área. Un chinito -dueño de la abarrotería Lili- fue el último que vio con vida al niño. Yasiel Barría, madre de Irving, buscó desesperadamente al niño en la casa de la abuela de éste y en la de su exesposo, pero ambos negaron que tuvieran al niño.
La situación originó que la madre interpusiera el viernes la denuncia de la desaparición en la PTJ de San Miguelito, pero horas más tarde se recibió la fatal noticia. |