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La belleza se define como el concepto de lo armónico, con cualidades cuya manifestación sensible produce un instinto espiritual de sentimientos y admiración.
Estas reacciones de beldad son producidas desde que nuestro Creador pusiera a disposición de los mortales de la Tierra, en toda su expresión natural; con componentes como la flora y fauna.
Pero a veces esta gracia enfatizada en nuestro entorno, resulta lesiva a los seres humanos, cuando la misma hermosura se vuelve contra uno mismo, enmarcada dentro del concepto del egocentrismo.
En Panamá, nuestra sociedad tiende a ser egocéntrica, marcada especialmente por una cultura de consumo que induce a los individuos a estar "chick" o a la moda.
Sin embargo, la tapa del coco para hablar en un buen panameño, son los políticos como legisladores y alcaldes que con ánimo de figuración, tan pronto uno cruza el puente de las Américas (Arraiján) se encuentra con letreros y vallas gigantescos en puentes, centros comunitarios, paradas de buses, pintadas sobre obras nacionales, que ni siquiera fueron construidas por ellos.
Nosotros como ente regulador para decidir o escoger los cargos de elección popular, no debemos creer en "ególatras", cuya soberbia deja un vacío en la vocación de trabajo que deben tener los servidores públicos. |