Dentro de pocas horas los panameños estaremos inmersos en escoger al hombre que dirigirá los destinos del país durante los próximos cinco años, así como a legisladores, alcaldes y representantes de corregimientos. Es un derecho y un deber ciudadano acudir a las urnas y escoger a los mejores.
Aunque una mayoría de panameños está cansada de los políticos corruptos, el voto que hoy deposites en la urna es la mejor arma del pueblo para hacer sentir su voz.
Cuatro ciudadanos encabezan diferentes nóminas y para ello, en su campaña proselitista, han proclamado promesas para reclamar el voto de sus electores. José Miguel Alemán, Ricardo Martinelli, Martín Torrijos y Guillermo Endara están en la contienda electoral que sólo llevará un aspirante al solio presidencial.
El candidato triunfador tendrá que enfrentar grandes retos como evitar el colapso de la Caja del Seguro Social, enfrentar el pago de una asfixiante deuda externa e iniciar los trabajos de ampliación del Canal.
Los panameños honestos esperan que las elecciones se desarrollen de la mejor manera y con la máxima transparencia. Las autoridades no deben andar con paños tibios frente a candidatos que ofrecen dinero y bonos a cambio del voto.
La cárcel es la única posición que deben ocupar esos políticos que buscan comprar la conciencia de los votantes, aprovechándose de la pobreza de éstos.
Panamá está viviendo una suprema hora que no admite equivocaciones. El aforismo que dice que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen" podría repetirse en nuestro medio, pero ello dependerá de una decisión histórica que definirá el porvenir de Panamá.