El interior y los barrios pobres de nuestro país están llenos de personas talentosas, que no tuvieron oportunidad de superarse, pero que han logrado crear sus propias formas de obtener recursos económicos.
En estos campos vemos por ejemplo, a los maestros de obra, mecánicos y tantos artesanos a los que el sistema no les brindó la oportunidad, perdiéndose la posibilidad de tener personas más capacitadas en el desarrollo productivo nacional.
Sobre esto hay que analizar la política educativa para eliminar su excesiva burocracia, de grandes gastos e inversiones, sin llegar a satisfacer las necesidades para el avance tecnológico.
¿Cómo hacer llegar a ese panameño de mucho potencial, que no cuenta con apoyo y recursos, las oportunidades de poder tener acceso a las esferas del conocimiento?
El desarrollo de un país no sólo depende de la economía sino del recurso humano. Las naciones de mayor avance invierten mucho en educación y en tecnología.
Realizar una jornada de avance popular con los equipos necesarios, donde los uniformados escolares, los libros, el pasaje de bus y otras cosas no representan un obstáculo al desarrollo intelectual y vocacional del individuo.
Vivimos tiempos de genialidades, donde se impone el descubrimiento de fórmulas que incorporen toda esa piedra en bruto que hay en nuestras zonas rurales y urbanas marginales, que es donde podría encontrarse una nueva veta de elementos favorables para el desarrolle humano y social.