¡Qué alegre y fresca la mañanita! Mientras los perros ladran, un chico busca la vaca con su ternero para ordeñarla junto al corral.
Los versos del poeta Rubén Darío cobran vida en el caserío San Antonio, en la Costa Arriba de Colón, cuando cada mañana Melqui, un niño de 6 años, se prepara para llenar el cubo de leche extraída directamente de la ubre de la vaca.
La pequeña mano se ajusta a los pezones y con magistral seguridad aprieta para sacar el alimento que tomará antes de partir a la escuelita.
Según Joaquín Batista, padre del niño, esta práctica la realiza Melqui desde que tenía tres años.
¡Qué orgullo ejecutar las tareas con entusiasmo y sentir en el cuerpo el olor a campo y poder ver cómo "Por las colinas la luz se pierde bajo el cielo claro y sin fin".