Mañana, cuando apenas hemos cumplido el primer cuatrimestre del sexto año del Siglo XXI, celebramos los 117 años de haberse instituido el Día del Trabajo, una efeméride que recuerda las luchas de los trabajadores estadounidenses que clamaban por una jornada de trabajo de ocho horas, pero también hace patente la evolución del sector empleador que ha comprendido la importancia de contar con colaboradores que contribuyan a llevar adelante las inversiones, las que a la postre coadyuvarán en el desarrollo de las naciones.
Panamá, con sus características vanguardistas en materia de las relaciones obrero-patronales, ha dado muestras de contar con los sectores de producción y de trabajo con madurez y por ello, en esta fecha tan especial, tenemos que ponderar el acuerdo logrado hace un par de meses en la mesa de la Comisión del Salario Mínimo, satisfactorio para ambas partes, y sin tener que recurrir a la instancia del gobierno nacional para que fijara la tasa del salario mínimo. Es la segunda vez en los últimos 46 años que se logra una conciliación de esta naturaleza.
Como dijo muy atinadamente un dirigente sindical, "el diálogo es otro producto de exportación de Panamá", por lo que esa es una fortaleza que debemos ponderar y ponerla de manifiesto como uno de los grandes atractivos del país, porque es el trabajo, el aprendizaje y el poder de la comunicación entre seres humanos que se han acumulado por tantos años y que ahora revierten positivamente.
La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, que en su decálogo de principios y objetivos establece la importancia de "fomentar las buenas relaciones laborales, con base al respeto mutuo de los derechos y deberes, con el fin de lograr el mayor bienestar económico y social de la Nación", concede suma importancia a esta interdependencia en las relaciones obrero-patronales .
Que este 1 de mayo no solamente conmemoremos las gestas heroicas, en las que hubo persecuciones y derramamientos de sangre, sino también la madurez que han logrado los sectores obreros y los patronales tanto en el momento de sentarse a una mesa para dialogar en pro de mejoras para ambas partes, como en el mismo proceso del trabajo de donde emergen productos y / o servicios que pueden competir con cualquiera de los que se dan en los grandes mercados internacionales.