En este Tercer Domingo de Pascua, escuchemos y Viva, Crítica en Líneamos a plenitud el Mensaje de la Resurrección que nos dejara el siempre recordado Juan Pablo II: "Quisiera que este mundo, que , desgraciadamente, hoy de diversas formas, parece querer la "muerte de Dios".
Vosotros, los que anunciáis "la muerte de Dios", que pretendéis erradicar a Dios del mundo del hombre, deteneos y pensad que la "muerte de Dios" puede implicar fatalmente también la "muerte del hombre".
Cristo ha resucitado para que el hombre encuentre el auténtico significado de la existencia, para que el hombre viva plenamente su propia vida, para que el hombre, que viene de Dios, viva en Dios.
Cristo ha resucitado; El es la piedra angular. Ya en su tiempo quisieron anularlo y encubrirlo, vigilando y sellando la losa del sepulcro. A pesar de todo, la losa fue removida. Cristo ha resucitado.
No rechacéis a Cristo, vosotros, que contruís el mundo del hombre. No lo rechacéis, vosotros, que, de cualquier modo y en cualquier ámbito, construís el mundo presente y futuro: el mundo de la cultura y de la civilización, de la economía y de la política, de la ciencia y de la información.
¿Qué estáis construyendo: el mundo de la paz... o de la guerra? ¿Qué construís: el mundo del orden... o del terror? No rechacéis a Cristo: El es la piedra angular.
Que nadie lo rechace, pues cada cual es responsable de su destino y se elige como constructor o destructor de su propia vida.
Cristo resucitó ya antes de que el ángel removiese la losa sepulcral. Después se reveló como piedra angular, sobre la que se construye la historia de toda la humanidad y de cada uno de nosotros. Cristo "nuestra Pascua", no cesa de ser "peregrino" con nosotros por el camino de la historia. Todos y cada uno podemos encontrar a Jesús, pues El no cesa de ser hermano del hombre.