Para recuperar a los infantes del abandono, de la orfandad y de la incertidumbre, se fundó hace 24 años las Aldeas Infantiles SOS Panamá, ya que existían pocas instituciones de cuidado.
Según María Rosela Horna de Natas, presidenta de las aldeas en Panamá, SOS se encuentra en 131 países ayudando a 65, 000 niños y jóvenes a nivel mundial.
Los niños que están en abandono o riesgo social son llevados, por medio de un juez de familia, para realizarle un estudio, y si éste no es aceptado en adopción o no tiene a nadie quien se haga responsable de él, entonces se entrega a las Aldeas Infantiles SOS, donde se les brinda todas las atenciones como si estuvieran en un hogar.
La estancia de los chicos comienza con su educación primaria y secundaria y, según la capacidad de estudio, se van encauzando a bachilleres, técnicos y estudios superiores. Actualmente, tienen 180 jóvenes egresados de la aldea en la capital, pero también tienen en Penonomé, Colón y David.
A nivel nacional, tienen 500 niños bajo su cuidado. Ya han pasado cuatro generaciones por la aldea de la capital, de las cuales un 22% cuenta con carrera técnica o superior, y el resto cuenta con carreras vocacionales. Y es que estos chicos, desde que cumplen los 18 años, tienen la libertad de decidir si desean seguir o no en la aldea. Algunos han optado por salir para entrar al mundo laboral, pero muchos también han tenido la oportunidad de tener familias.
Lo importante es que, en SOS, no se limitan sólo al cuidado de los niños, sino que se preocupan por que reciban una información escolar y profesional, según sus capacidades e intereses, siempre orientadas a las necesidades del mercado laboral de la región.
Dentro de las aldeas, sucede algo curioso: todo el que ingrese a éstas dispone de su historia personal durante el tiempo que permanezca allí, porque se cuenta con un instrumento al que han denominado "Plan de Desarrollo Individual", donde se documenta -por escrito y regularmente- el período transcurrido desde su acogida en la Aldea Infantil hasta que sea independiente.
CONVIVIO DE TODOS
Horna informó además que, cada año se hace un llamado a los egresados de las aldeas para que platiquen con los nuevos amigos SOS sobre su experiencia dentro de las mismas, pero también para que comenten de los logros que han obtenido por su preparación académica.
Muchos de los que han salido de las aldeas, que han sido sus hogares, son exitosos en profesiones como: Piloto de aviación comercial, mecánicos, asistente en odontología, maestras, trabajadores sociales, laboratoristas, oficiales de policía, técnico en programación, publicidad, relaciones internacionales, bellas artes, entre otras.
La aldea SOS en Panamá tiene subsidio extranjero, pero -desde que cumplieron 20 años en Panamá- se les dio la misión de recaudar anualmente B/.350, 000 para ayudar al sostenimiento de las mismas, a través de un voluntariado que realiza actividades. También con la ayuda de las personas que comprenden que poco a poco se llega a la meta.
Todos tienen una madre SOS, la que dirige la familia de la aldea y es la responsable directa del cuidado y el desarrollo de cada niño y niña que le ha sido confiado. Ella, de forma desprendida, trabaja con espíritu de cooperación y apoyo mutuo, junto a sus colaboradores, porque tiene la responsabilidad de que un futuro ellos sean una parte que ayude a la sociedad.