Una carreta típica pequeñita construida a escala idénticamente siguiendo todas las normas de una original, la pueden ver en el taller de Secundino Ureña en el distrito de Guararé, viajando hacia la ciudad de Las Tablas a mano derecha de la carretera nacional.
INGENIO
Ureña dijo a La Voz del Interior que se ha visto en la necesidad de construir estas carretitas por la falta de insumos que se requieren para construir la grande. Refiéndose a que es difícil conseguir madera de "moro" para fabricar los rayos y manzanas de las ruedas, y una valiosa pieza que se importaba, llamada "bocina" que va dentro de la manzana donde descansa el eje de hierro que mueve las ruedas; lo que hoy día podría ser las "balineras", que en nuestra carreta no se usan.
POSIBLES USOS
Esta hermosa curiosidad podrían adquirirla los interioranos residentes en la capital o en el mismo interior, para decorar sus terrazas, portales incluso salas de sus hogares para tener un pedacito del interior cerca.
También para las floristerías o empresas que se dedican a presentar arreglos típicos o folclóricos en escenarios para eventos de importancia nacional e internacional, ya sean seminarios, reuniones, foros, convenciones, etc. A estas carretitas las pueden adornar con flores, frutas tropicales, máscaras de diablicos, con muchas otras cosas, se presta para realizar atractivos arreglos típicos.
NOVEDAD
A mi en lo particular me gustaría ver a estas carretitas del señor Secundino Ureña con niños y niñas pequeñitos vestidos de polleras y montunos y un par de "chivitos" mansos y bien entrenados, moviéndola como bueyes. Eso sería espectacular; y estoy seguro que todo el que lo vea, tendrá que detenerse para saborear y disfrutar tan singular curiosidad típica panameña ¡usted que cree! ¿no le gustaría presenciar eso, también?. Eso es posible; porque ya existen las carretitas, los niños y niñas con sus vestidos típicos también; sólo falta entrenar a los chivitos. Si pueden entrenar enormes bestias para bueyes, ¡cómo no van a entrenar a un par de tiernos chivitos! Creo que eso... ¡Sí se puede!