El piloto de la línea aérea Copa, Alexander Antonio Rodríguez Alveo, de 38 años, cuya vida fue truncada por ladrones, el 20 de abril, en la barriada Praderas de San Antonio, fue despedido la mañana de ayer, en una misa de cuerpo presente en la iglesia Santuario Nacional, ubicada en Obarrio, corregimiento de Bella Vista.
Alexander o "Gordo" como sus compañeros de aviación lo llamaban de cariño, murió en una fecha especial: en la Semana Mayor y por esa razón se debe de reflexionar, dijo el padre Agustín Ruiz, quien ofició la misa.
También Alexander partió a la otra morada un día después de que su hija cumpliera su primer añito.
Pero, Yulisa Alveo, la abuela de la niña y madre de Alexander, dos días después del crimen también cumplía años.
Al sepelio de Alexander solo faltó su padre Juan Francisco Rodríguez, quien tiene 23 años de vivir en Canadá.
Su hermano y tío de la víctima detalló que padre e hijo se comunicaban vía internet y, aunque se conversó con el Consulado de Panamá en Canadá, no se pudo contactar al progenitor del piloto servicial y ejemplar como sus compañeros lo recordaron ayer.
Luis Novo, de la Unión Panameña de Aviadores Comerciales (UNPAC), explicó que Alexander tenía 13 años en este negocio y que siete de ellos, laborando en la empresa Copa.
Otro de sus amigos resaltó su trabajo dentro del sindicato, pues allí siempre se le vio con buen semblante, y como en los próximos meses sería ascendido a comandante, se retiró de la UNPAC.
Su cuerpo fue cremado, contó otro tío de la víctima, quien agregó que la Policía Nacional debe capturar a los homicidas.
Dos delincuentes tomaron a la familia de rehén la noche del miércoles, cuando la cuñada de Alexander regresaba del supermercado de comprar la comida de la fiesta del cumpleaños de su hija el Sábado de Gloria.
Los criminales durante el robo utilizaron guantes y ocultaron sus rostros con pasamontañas. Ellos golpearon al piloto, quien en ese momento se hallaba en el sillón y después de dominarlo, lo tenían acostado en el piso del lado izquierdo, en ese momento, uno de ellos le disparó dos veces y una de las balas ingresó por la ceja derecha. La familia solo pidió justicia.