El gobierno de la Patria Nueva, después de mantener congelados la mayoría de los casos de corrupción atribuidos a la administración arnulfista, ahora ha desempolvado varios de ellos.
Aparte de las investigaciones que se adelantan contra los exdirectivos del Banco Nacional, por las aducidas irregularidades en el financiamiento del inundado proyecto Prados del Este, ahora retorna el tema de la Fundación Mar del Sur.
La Contraloría anunció ayer que se detectaron sobrecostos en la construcción y equipamiento del hospital José Domingo De Obaldía, por una suma superior a los cuatro millones de balboas.
La Fundación recibió donaciones del gobierno de Taiwan por el orden de 45 millones de balboas, 35 millones de éstos se utilizaron para el hospital chiricano y el resto se destinó al Instituto Oncológico y el Hospital Santo Tomás.
Ya se giró orden para ordenar la cautelación de cuentas y propiedades de los síndicos de la Fundación, quienes deberán responder de los cargos que le formula el informe de los auditores.
Es una lástima que la ayuda que concede una nación amiga para mejorar la salud del pueblo panameño, se desvíe para otros propósitos. Con ese tipo de actuaciones de funcionarios aViva, Crítica en Líneatos, lo que se provoca es que en el futuro los gobiernos de otros países piensen dos veces en entregar una donación a Panamá.
Los hechos detectados por la Contraloría deben ser investigados adecuadamente y de confirmarse los señalamientos, los beneficiados de esa desviación de fondos vía sobrecostos, deben devolver esos dineros y cumplir la sentencia que corresponde.
Ya está bueno que se haga fiesta con los fondos públicos. Hay que aplicar castigos ejemplares para que sirva de ejemplo para que ningún otro funcionario se vea tentado a meter la mano.