Existen días en que te sientes súper cansado de comer lo mismo; de pronto se te ocurre la genial idea de ir a un restaurante y te pasan muchas cosas, que preferirías quedarte en casa con lo tradicional.
Por ejemplo, pides un combo que a simple vista se ve sencillo, pero cuando lo llevan a la mesa, te presentan un plato con la comida que se desborda.
También, cuando te dispones a condimentar lo que has pedido, llega otra persona y se lleva el ketchup u otro ingrediente de tu mesa. No lo regresa hasta que termine de comer.
Uno de los más comunes, cuando pides y esperas tu comida, no encuentras donde sentarte, y cuando se desocupa un puesto, ya tienes toda la comida fría.
Pero saben amigos, "al mal tiempo, buena cara".