Con un caminar que lleva tumba'o y una sonrisa de medio la'o, este indigente conocido como "Quintero" recorría ayer las calles de la ciudad con un sombrero de concolón. El hombre hacía toda clase de malabares para evitar que se le cayera el fondo de un arroz, que quién sabe dónde lo consiguió. De vez en cuando agarraba un pedazo de concolón y empezaba a darle diente.