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El domingo 8 de abril demostró que la transición democrática es posible en América Latina, en especial el Perú. Por espacio de once años, una maquiavélica fuerza política dirigida por Vladimiro Montesinos, la cúpula militar peruana y el "Chinito-nipón" Alberto Fujimori, desacreditó la institución gubernamental del país incaico. Represiones, corrupción en gran escala, pago de favores proselitistas a favor de la gente de Fujimori, hicieron del Perú una nación sin valores civiles. Pero en ese domingo de abril, unos 14 millones de peruanos acudieron a las urnas, confiando en que esta vez, nadie cambiaría los resultados electorales.
Sin querer, encendimos el televisor a eso de las cinco de la tarde de aquel 8 de abril. La Cadena SUR transmitió los primeros resultados a boca de urna, gracias a la cobertura noticiosa de las empresas noticiosas "24 Horas" y Radio Programas del Perú (RPP). Pero algo extraño pasó: Era evidente el triunfo en la primera vuelta electoral del economista Alejandro Toledo, llamado popularmente "El Cholo", por sus seguidores. Fue el único político que lidió a la tiranía Montesinos-Fujimori. Luego, como mago de circo que deslumbra a los espectadores, el ex presidente peruano Alan García sorprende al mundo con un repunte de última hora, antes de las elecciones. La diputada Lourdes Flores, que se daba como segura acompañante de Toledo en la segunda vuelta electoral, quedó en tercer lugar.
Un reporte desde Iquitos en Loreto, decía que Alan García había triunfado gracias al voto de sus simpatizantes, el Partido APRA. La gente en Perú estaba incrédula, asombrada. ¿Cómo era posible que ese mismo hombre, el ex gobernante peruano que fue denunciado por sobornos, corrupción galopante entre 1985 y 1990, que tuvo que exiliarse a Colombia en 1992, estuviera lidiando con el Cholo Toledo el máximo poder político en el Perú?
Varios amigos peruanos me han comentado algo sensato y creíble para comprender este fenomenal regreso de Alan García: el tradicionalismo político partidista en el Perú es tan fuerte como la roca. Así como en Colombia los partidos Liberal y Conservador luchan por la presidencia en Bogotá, en México el PRI y el PAN hacen lo mismo, igual que el PRD y el Arnulfismo en Panamá, el señor Alan García ha logrado sacar provecho al mal que aqueja a la sociedad latinoamericana.
Por otra parte, un periodista en Lima me escribió diciendo que a los medios les ha sorprendido igualmente el repunte de García. Esperan que la transición democrática continúe para vivir en un país mejor. Aquel amigo que dice que Alan García gobernó de manera atroz al Perú y no podía creer que la gente haya votado otra vez por él. Lo que pasa es que García es un líder nato, con una oratoria magistral, con un carisma increíble y con una soberbia tremenda. Muchos aseguran que embruja a la gente con su personalidad. En la segunda vuelta de finales de mayo próximo, García, del socialdemócrata Partido Aprista Peruano, debe competir con el centrista Alejandro Toledo. Según se informó oficialmente, con el 97,81% de votos escrutados, Toledo se mantenía en el primer lugar con 36,54% y García con 25,79%. Durante el gobierno de Alan García, se disparó la inflación, la lucha terrorista del comunista Sendero Luminoso y las protestas laborales, aunque el ex presidente ha dicho que "su país sabe que tiene experiencia y que puedo hacer un gobierno de concertación nacional, de tranquilidad y estabilidad, algo que otras fuerzas políticas tendrían más dificultad en concretar''.
Acá en Panamá, esperamos que el pueblo peruano elija el mejor candidato. Para mi concepto, ni Toledo ni García son de confiar. El Cholo Toledo tiene demasiada influencia del neoliberalismo, mientras que Alan García es propenso a cometer los mismos errores del pasado. |