|
Últimamente se ha registrado un aumento significativo de la atención por las manifestaciones artísticas populares. Hay mucho joven visitando los sitios de bailes típicos (el conocido y sabroso pindín), y muchos más están acudiendo a presenciar actividades tan diversas como concursos de piladera y cantaderas.
Sin embargo, falta mucho por navegar. Hay muchas otras actividades -desde teatro hasta pintura, cine y música variada- que no reciben ardor por parte del público local, que sigue prefiriendo el producto extranjero.
Y no es que lo foráneo sea malo. Por el contrario, muchos artistas extranjeros de todo tipo han demostrado gran calidad, y se hacen merecedores de todo el respaldo que se les da en el mundo entero.
Sin embargo, estas creaciones foráneas no siempre responden a los intereses y objetivos de los países, que requieren de sus propias obras para levantarse y seguir caminando este mundo de ruda competencia de todo tipo, al tiempo que se rescata el amor por lo nacional, que tanto se pierde cuando se le presta demasiada atención a lo ajeno. |